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Comidas Ricas y Saludables

GAMBAS AL AJILLO

2 mayo 2020

PARA 4 PERSONAS.

INGREDIENTES:

1 kg. de gamba congelada o fresca.

20 dientes de ajos.

2 guindillas secas (también valen las pimientas de cayena).

Aceite de oliva virgen extra (unas 20 cucharadas).

Sal y pimienta negra recién molida (al gusto).

Opcional (no válido para puristas de esta receta) 1 chorrito de vino blanco o incluso un toque de vinagre de Jerez. Y si queréis decorar un poco de perejil fresco picado.

¿Como hacer la receta de gambas al ajillo?

Tenemos dos opciones tal como os he comentado, gamba fresca o congelada. Si las gamba es fresca les sacamos la cabeza y cola. Si están peladas este paso lo obviáis.

Ponemos las gambas en un cuenco y lavamos para retirar impurezas. Secamos con un trapo de algodón o papel absorbente.

Si la gamba es congelada, lo mejor es dejarlas el día antes en la nevera y que se descongelen poco a poco. Utilizamos para ello un bol con un colador o cualquier otro recipiente en el que el agua pueda escurrirse sin estar en contacto con las gambas.

Escurrimos bien el agua al día siguiente. Secamos al igual que si fuesen frescas.

En cualquiera de las 2 opciones le quitamos el intestino y sazonamos con sal al gusto.

Reservamos.En una cazuela (de barro si tenéis, sino en una de las que tengáis en casa) y ponemos el aceite de oliva virgen extra con las guindillas.

Pelamos los dientes de ajo y cortamos en rodajas finitas.

Calentamos y doramos los dientes de ajo laminados, que se doren, no queremos que nos den un sabor quemado.

Un truco es retirar estos ajos (casi chips) y seguir con la receta, se incorporarían al final del todo. Así logramos el ajo en su punto y se hidrata con parte del caldo que suelta la gamba. La perfección en las gambas al ajillo.

Echamos las gambas previamente escurridas al aceite. Subimos la temperatura y salpimentamos al gusto.

En un minuto el aceite cambiará de color, no os asustéis, la gamba suelta su caldo y con la temperatura, emulsiona.

Añadimos las guindillas y los ajos. Removemos e juntamos sabores.

Servimos inmediatamente en cuanto esté la gamba en su punto justo de cocción, jugosa y con ese punto picante delicioso.

No os queméis, el aceite va casi hirviendo. Acompañarlas de un buen pan y un buen vino blanco bien fresquito.

Y listo ya tenemos nuestras gambas al ajillo.

BUEN PROVECHO.